lunes, 17 de abril de 2017

IMPERTÉRRITA

Aquí estoy, a la espera de una llamada que nunca va a llegar. Es increíble y alucinante cómo cambian las cosas de un día para otro. ¿Cómo se puede pasar de todo a nada? Y aunque me duela, que lo hace, mi decisión esta tomada, y es muy firme.

No voy a consentir que por mi culpa lloren los inocentes, no voy a consentir que me llamen lo que no soy. No voy a consentir que mancillen mi nombre, y si lo hacen, no voy a darles la satisfacción de que tenga el más mínimo atisbo de verdad detrás. Sé perfectamente lo que he hecho y sé el contexto en el que está hecho, o el que me habían hecho creer que había alrededor... Sinceramente, no creo que me hayas engañado, es simplemente falta de comunicación y dar por hecho cosas que no son tal.

Y si parece ser que es la primera vez que estamos de acuerdo en esto, ¿cómo es que creo que en tus palabras todavía hay cierto tono de esperanza? ¿Cómo puedes seguir dándome si quiera un halo de esperanza? Sin embargo no creo que sea a mi a la que se lo quieras dar (y ya te digo de antemano que no lo quiero) sino a ti mismo. Creo que te sigues queriendo convencer de que todo seguirá igual, de que esto no es un adiós, sino un hasta luego. Y lo siento mucho, pero no lo es.

Ahora toca ponerse la máscara de payaso. La desempolvaré y volveré a darle la vida que una vez tuvo... Y es que creo que mi cara te ha sorprendido, ya sabes, no podemos ocultarnos nada. La verdad que en estos momentos no se si es bueno o malo. Pero yo lo intentaré con todas mis fuerzas. Mi cara, impertérrita como el cemento, no mostrará el más mínimo signo de sentimiento. 

Y es que lo último que quiero ahora mismo es que te preocupes por mi. El menor de tus problemas. El menor de tus preocupaciones no puede ocupar tus horas de sueño y marcar aún más esas ojeras. Ya ves... aquí estoy, me sigo preocupando por ti y por darte el menor de los trabajos. Y a veces pienso que no te lo mereces. A veces pienso que por qué me he liado esto yo solita, y que por qué no me quedé en el hotel esa noche tras el teatro. A veces pienso que yo solita me lo he buscado. A veces pienso que, puede que algunas veces piense de verdad con el cerebro, y... ¿por qué no le hago caso más firmemente?

Porque sigo pensando que cada canción que suena va dedicada a mi. Quizás me he vuelto un poco paranoica. Quizás me he vuelto un poco egocéntrica... No se, llámame loca. Pero lo siento mucho, no quiero oírtelo decir más. No quiero que nos des esperanzas, pero sobre todo no quiero que te las des a ti mismo. No quiero que me dediques ni una canción más, ni un poema, ni un feliz recuerdo de amor... Lo siento, pero no lo quiero oír.

Una vez me dijiste que si te escribí aquella carta porque no me dejas hablar. Pero la verdad es que creo que solo así me sé expresar del todo, igual que tú. Al fin y al cabo, como ya hemos comprobado muchas veces, esta es otra de las cosas que tenemos en común. No se, quizás te deje leer esto.

Pero bueno, no me voy a torturar más por lo que fue. Ni me voy a torturar por lo que NO será. Solo espero que, de verdad, seas feliz. Y una vez más me sorprende este pensamiento, pero quizás es ahora cuando me estoy dando cuenta de que me importabas más de lo que nunca llegué a creer. A lo mejor es ahora cuando me sorprendo pensando que puede que todas esas palabras tuvieran más sentimiento detrás del que creía.

Pero bueno, si quieres saber cómo estoy: estoy bien. Muchas gracias por preguntar y por preocuparte pero como te dije hace poco, contigo sería con la última persona que me desahogaría ahora mismo. Nuevamente, no te pido nada, y nunca lo he hecho. Tampoco nunca me he metido con ella, al contrario de lo que tu hiciste. Pero solo te digo una cosa: te mereces que la persona que tengas al lado te valore por lo que eres y por todo lo que has conseguido, y no te martirice por lo que tu no tienes culpa ni te cree complejos que no son tal.

Y siguiendo el ejemplo que muy sabiamente me pusiste una vez, no te daría esperanzas ni aunque yo las tuviese. Solo me entristece saber todo lo que no llegaremos a hacer nunca juntos. Pero como muy bien coincidimos los dos, todo pasa por algo, y quien sabe lo que nos deparará el destino... Por mi no te preocupes, yo estoy bien.

Hasta nunca cariño







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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.