jueves, 29 de diciembre de 2016

MÁSCARA

Cada vez la sonrisa aguanta menos tiempo en su cara. Esas palabras de amor ya están viciadas. Cada vez significan menos...
No se como deshacer esos planes de futuro. No se como dar marcha atrás. No se cómo esconder esa mirada que ya no sigue a los sonrientes labios agrietados.

No se como hacerlo sin hacerte daño. No se cómo hacerlo sin hacerme daño a mi misma. Se que es imposible, pero gracias a él he vuelto a soñar.

jueves, 22 de diciembre de 2016

TACTO

¿Sabes? Cada vez me importa menos lo que digan los demás, más allá de no querer herir los sentimientos de nadie.

Cuantas veces he soñado que alguien me acariciase así durante tanto tiempo, incluso que me acariciase así durante unos instantes.

Que recorriese mi cuerpo como si lo quisiera aprender de memoria...
Que la tele no sea lo más importante de la sala. Que le guste estar conmigo sin hacer nada más que abrazarnos.

Cuántas veces he estado a punto de decirte que te quería...

sábado, 17 de diciembre de 2016

CHOCOLATE PROHIBIDO

La sinvergonzonería de las copas ya quedó muy atrás. Esas palabras sinceras salen como las montañas de hielo desprendidas de la Antártida por el calor más agonizante de Australia.
Incontenibles, imposibles de esconder... Incontrolables.
Ojalá me diera igual la gente, ojalá me dieras igual tú.

Como una niña pequeña pillada comiendo chocolate a escondidas.

viernes, 16 de diciembre de 2016

FUGACIDAD

Tus cálidas manos, esas apacibles caricias...

No quiero asociar nada más contigo. El anillo, los perros, el trabajo, los mojitos, las exposiciones, los viajes, el campo, la pintura, la escritura, los libros, el teatro, la poesía...

Me reconforta mirar a Tedy y sin embrago me recuerda a ti, me reconforta ver películas y tener mi mente ocupada y sin embargo todas las frases me recuerdan a ti.

No quiero pensar más. Ojalá durase para siempre esta fugaz tranquilidad.

ALQUITRÁN

Leídos todos, uno a uno, con todo el tiempo del mundo, deteniéndome en cada palabra, en cada verso, en cada sentimiento escondido aflorando cual libro abierto.

Una marea me pasa por la cabeza que no se cuándo va a parar. Y me conoces tan bien en tan poco tiempo... No me gusta quedarme con la duda, y esta es una de esas grandes, enormes.
Me siento tan mal conmigo misma por dudar, por pasármelo bien contigo, por todas y cada una de las personas que nos rodean y los sentimientos que tendrían al respecto. Te los podría detallar todos, uno a uno, con pelos y señales. Un listado exhaustivo que conocería a la perfección.

Pero has dado en la clave, no quiero perderlo. No quiero jugar contigo, no quiero jugar conmigo misma. No quiero darle la espalda a mi corazón.

Y este llanto desconsoladamente mudo grita al cielo que ojalá no hubiera sucedido nada de esto. Yo no lo he buscado, yo no lo quería. Y mi corazón no me deja respirar. Solo puedo alcanzar unos breves segundos de tranquilidad cuando mis mejillas se llenan de lágrimas silenciosas, que apenas son constantes gracias a este corazón sin aliento.

Y es que solo puedo ser feliz cuando vivo el día a día. Mi cerebro adormecido no debe pensar en lo que pasará mañana, en lo que pasará esta noche, en lo que pensarás en el futuro, por muy cercano que sea...

Me da miedo quedarme sola, me da miedo que los pensamientos se agolpen en la soledad y me da miedo que esos pensamientos solo me lleven a ti.

Carlos, Carlos, Carlos... ese es el nombre que intento repetir y que solo me ... no soy capaz ni de escribirlo, no soy capaz de poner una palabra más y las lágrimas ya están cayendo por esos tristes ojos que no paran de querer mentir.
Y es que si no pensara en los demás, no sería yo misma. Me encantaría ser fría y frívola. Que no me importara nada más que yo, nadie más que yo y tu...

Intento limpiar mi alma con la lluvia de los ángeles, pero es como alquitrán.
Ojalá no quisiera a alguno de los dos, me sorprenden mis pensamientos entre sollozo y sollozo.
Tengo miedo de mirar el móvil porque no se quién de los dos será... ni se quién de los dos quiero yo que sea...
Y al ver tu nombre en la pantalla del móvil no se si quiero saberlo o no... No me atrevo

Hasta el rímel descorrido por mi cara cuesta también limpiarlo...

martes, 13 de diciembre de 2016

SIN PALABRAS

Ni la música a todo volumen puede parar los pensamientos que se me agolpan día a día, minuto a minuto... No puedo parar de pensar en lo que haces, en lo que dices, en cómo me has mirado, en cómo me has acariciado...
Esos momentos vuelven a mi como si de una pared inquebrantable se tratase. No solo es que lo intuya, es que tus intenciones declaradas me abruman. Me llenan por dentro y por fuera.
Más pragmática, quizás, más tonta, seguro que también.

Y de repente la música se para y todo vuelve a la normalidad, aunque ya no es normalidad no pensar en ti, sino todo lo contrario. Ahora la normalidad es que esté mirando tu conservación a ver si por fin lo has leído y me has respondido. Es una lágrima cayendo por mi rostro. Es un intento vago de pensar en algo que no seas tu.
Dejarte leer eso, jamás. Pero quizás después de uno o dos mojitos, podamos hablar con sinceridad, con esa madurez de la que siempre he hecho alarde para mi misma.
Si esto no lleva a nada y lo sabemos, solo a ilusionarnos. Yo te escucho en silencio y lo que en verdad quiero es gritarte todo lo que pienso. Liberarme de todo pero, ¿Para qué? Al final todo será igual que ahora. Un silencio añorado.
Y todas las canciones me llevan a ti. A tus letras, a tus poemas, a tus tonterías y a tus risas.
Y me da tanto coraje el simple hecho de estar escribiendo esto, que me molesta y me ilusiona a la vez.
Cuanta conversaciones ensayadas quedaron en el espejo para siempre.
Tengo más en común contigo que con muchas personas de mi al rededor. No me entienden. No ven el brillo de ilusión en mis ojos que tu alientas.

Y me parece tan sub-realista que tu te fijes en mi, que a veces pienso que te estás riendo de mi.

No eres mi última opción, como yo la tuya.
Eso es lo que te decía el otro día, tienes que ser feliz, tu, con nombre y apellidos.
Y que no te apetezca nada irte a esquiar tres días... me hace pensar, digamos que por inercia de toda la conversación, que es por mi.
Cualquier excusa es buena para irnos de viaje, juntos, tu y yo.
-¿Sabes qué pasa? Que cuando estoy contigo me cuesta parar de hablar. -¡Espero que eso sea bueno y no porque te de cosa estar más de 10 segundos en silencio! -Estaría siglos si tu estás al lado, en El Cairo, por ejemplo.


Solo puedo quedarme mirándote, callada, escuchando, escondiendo una sonrisa de oreja a oreja y guardando lo que pienso para mi misma.

Y es que mis juegos de doble sentido contigo se quedan en uno solo


domingo, 4 de diciembre de 2016

RESONSABLES

Aquí, sentada su lado, y sin embargo a miles de kilómetros de distancia.

Seamos responsables se dijeron en una promesa muda. Ese pensamiento le inunda la cabeza. Ella no se definiría como una vil estratega, esa no es ella. Tampoco se definiría como una persona fría y sin sentimientos. Desgraciadamente, como suele pensar en ocasiones, ella no es fría. Se podría decir que ni siquiera es lógica. Se guía por el corazón y eso a veces juega malas pasadas. Eso a veces se lleva por delante más de un corazón.

Su cabeza hecha humo pensando en esas caricias verbales, pensando en todo aquello dicho con doble sentido. Un doble sentido que hace poco quedó cristalino. Una ambigüedad en la que la duda ya no tiene cabida.

Te vienes y abrimos una botella de vino y te leo poemas
Me da miedo que somos muy parecidos
Me gustó que me dijeras eso
... eso me gusta de ti (que no estés todo el rato haciendo fotos y actualizando las redes)...
Y yo me lo pasé muy bien anoche, porque tu hablaste más y yo escuché más
-Viste el carro pequeño. - Ya pero estaba muy nublado, no se veía el carro grande... - Se veían las estrellas que se tenían que ver...


Y un sentimiento entremezclado de culpabilidad y placer me recorren por todo el cuerpo.
Ahora que sé que tus poemas están inspirados en mi los veo con otros ojos. Ahora que se por ti que nuestra complicidad es mutua, no puedo parar de pensar en ello.

Menos mal que nos prometimos ser responsables

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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.