jueves, 28 de enero de 2016

QUE VIVA LA IGNORANCIA

Ya no sabe qué pensar. No sabe cómo dirigir sus pensamientos. El problema es que desde pequeños les han enseñado a ser borreguitos. Ovejas que siguen el pensamiento de otra persona porque es lo que todo el mundo hace, o porque desde pequeños les han inculcado ese pensamiento y ahora lo ven como lo más razonable.

Ella quiere aprender a pensar por sí misma. No sabe por qué tiene que ser tan difícil tomar una decisión, elegir una postura. El problema es que siempre tiene que ponerse de parte de los dos y, coño, tiene que comprenderles. Siempre encuentra algo que justifique sus respectivas acciones y algo reprochable por parte del otro. ¿Por qué narices tiene que ponerse siempre en el lugar del otro y por qué narices tiene que ser tan comprensible?.

Alguna vez le gustaría ser comprensible a su favor. Pero, desgraciadamente, comprender no es solucionar los problemas. Solucionar es decidir, y ella no quiere decidir, no sabe decidir. No puede decidir sin ver el daño que le hace a la otra persona. No puede posicionarse. Es igual que cuando alguien le pregunta a su padre: ¿A quién quieres más, a mi o a mi hermano?. Ahora se ha dado cuenta de la estupidez de esa pregunta. Ese amor no es excluyente, ese amor es incondicional. Ese amor tiene en cuenta imperfecciones, tiene en cuenta manías y tiene en cuenta los buenos y los malos días. 

Ojalá pudiera ser más frívola. Ojalá le pudiera dar igual los sentimientos de los demás. Ojalá no se supiera poner tan bien en la piel del de en frente. 

Dicen que la ignorancia da la felicidad... Pues quiero vivir en la ignorancia para siempre

EL VALOR DE LO INVISIBLE

"No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes". Esa frase resuena en su cabeza una y otra vez. Y conforme más lo repite, más se da cuenta del significado que tienen esas palabras. 
"No es más el que más tiene sino el que menos necesita", "valora lo que tienes antes de que te lo quiten", y multitud de frases hechas más que se refieren a lo mismo y que normalmente entran por un oído y salen por el otro, y puede que con suerte, y solo en el mejor de los casos, algún cerebro se haya puesto a divagar sobre este u otro asunto relacionado durante unos pocos minutos. Pero eso es todo. 

Palabras que para alguna gente no cobran sentido, a ella le pesaban como losetas sobre la cabeza. De repente se hacía chica. De repente el cuello se le encogía y el peso de la cabeza no hacía más que dirigir su mirada al suelo. Toda ella se estaba comprimiendo, igual que una bolsa de plástico al vacío. El aire que salía de sus pulmones ya no entraba. El pecho ya no se le hinchaba cuando respiraba, porque solo se quedaba en eso, un intento. 

Minutos antes solo había tenido ganas de buscar culpables. Minutos antes solo había tenido ganas de salir corriendo y enfrentarse al problema. DE REPENTE SOLO TENÍA FURIA EN SU INTERIOR Y NECESITABA SACARLA CUANTO ANTES. Y ENTONCES UN SÓLO PENSAMIENTO CORRIÓ POR SU CABEZA: daba igual. Daba igual de quién había sido la culpa. Daba igual quién hubiera empezado o quién hubiera terminado. Solo importaban las consecuencias. Solo importaba que la tristeza estaba un paso más cerca... Solo importaba el tiempo, tiempo que había pasado, tiempo que no se podía recuperar, relaciones hechas y relaciones rotas. Tiempo pasado juntos, tiempo que había preferido dedicar a otras cosas, a otras personas... 

Y mientras todos estos pensamientos se hacían cabida en ella, las lágrimas brotaban por sus ojos y resbalaban por sus mejillas. La bolsa al vacío quería sacar hasta la última gota que hubiera en ella...
Y de repente se quedó en blanco. Sin fuerzas siquiera para llorar. Los movimientos se le ralentizaban y el peso de los dedos en el teclado le hacía muy difícil sacar fuerzas para moverlos... Y así poco a poco, dejó de escribir.

domingo, 17 de enero de 2016

AQUÍ ESTÁ EL PAYASO

Ya está de nuevo el payaso. Puede que haya sido una máscara que se haya creado en frente de otras personas o puede que tras tanto tiempo de intentar autoconvencerse a si misma por fin lo haya conseguido, el caso es que ha funcionado.

Y es que a nadie le gusta ser amigo de alguien que siempre está triste. A nadie le apetece pasar el rato con alguien que solo sabe contar sus penas.Y es que cada uno tiene sus propios problemas.Y es que hay ocasiones que hasta a ella le hinchan las narices y piensa que no tiene que aguantar los problemas de nadie más, que ya tiene suficiente con los suyos propios. 

Quizás fue por que la sonrisa se le caía a pedazos y no sabía como mantenerla por mucho más tiempo, o porque sinceramente, su mirada no inspiraba ni pizca de felicidad, pero lo que le dijeron entonces le dejó sin palabras: Are you ever unhappy? Esas simple palabras le hicieron darse cuenta de muchas cosas. ¿Eres alguna vez infeliz? La gente, así en general, se cree que si sonríes eres la persona más feliz del mundo, que si estás contenta un rato al día (casualmente cuando estás con ellos) no tienes problemas en la vida. Ay, amigo mio... nada más lejos de la realidad. 

Ella siempre se ha sentido muy orgullosa de que sabe muy bien como enfocar su ira o sus enfados. Siempre ha sido de la teoría de que si está enfada con alguien, no hay que pagarlo con otra persona. Puede que sea porque en su casa nunca ha sido así, puede que sea porque lo que más ha experimentado es que se enfaden con quién más confianza tienen. Sea como fuere eso es lo que más le saca de quicio en este mundo y del siguiente. Total, que ahí se ha quedado plantada ante la negativa de querer contestar a esa pregunta. Por que, al fin y al cabo, nadie quiere oír las penas de los demás.

Y así es como yo la veo. La imagen congelada de ella en frente de sus amigos y con cara de póquer no se me va de la cabeza. Quizás solo necesite que alguien le pregunte, de verdad (y subrayo de verdad), que tal está. Puede que solo necesite que alguien le escuche y le consuele mientras llora como una niña. 

Quizás es que finge demasiado bien, o puede que hasta ella misma se lo crea ya. El caso es que los payasos le gustan a todo el mundo. ¿Y qué hacen los payasos? Hacen reír a la gente...
Pues seamos payasos y no aburramos al resto de gente con nuestros problemas.

Riámonos un rato aunque sea de la cosa más absurda que se nos pueda ocurrir. Porque llegará un día que alguien nos preguntará qué nos pasa, y quizás ese día tengamos que decir la verdad y no sepamos por dónde empezar. Quizás llegue un día que alguien vea detrás de nuestra sonrisa forzada y se de cuenta que la cara del payaso en verdad grita de dolor por dentro.

jueves, 14 de enero de 2016

DIVAGANDO

Qué fácil es engañarse cuando no hay más que meros acercamientos superficiales. Qué fácil es engañarse cuando las únicas palabras intercambiadas son mera cortesía.
Ella no es consciente de actuar, nunca le ha gustado, pero digamos que mostrar a conveniencia no es ningún engaño. Y al fin y al cabo, no merece la pena estar triste de por vida. No merece la pena difundir un aura de amargor a los que la rodean puesto que sabe muy bien que cuando eso ocurre la gente de su alrededor comienza a desaparecer, casualmente.

Quizás sea su forma de ser, siempre escuchando y nunca hablando. Quizás sea que creen que es mejor dando consejos que recibiéndolos. Y al fin y al cabo, se cree que la gente confía en ella, pero quizás sea todo mentira. Quizás todo eso nada más que está en su cabeza. Rodeada de una sociedad solamente atraída por lo bueno y que a la hora de la verdad... Si te he visto no me acuerdo.

Su cabecita se pone a pensar siempre en los peores momentos, en los que está más liada. Será que la presión le hace filosofar sobre la vida y estos y aquellos temas. Pero si tuviera delante un espejo, podría claramente ver como sus cejas se han arqueando con ese pensamiento fugaz que acaba de pasar por su cabeza. 

Tristeza es lo que le inunda cuando va por la calle y no ve más que dolores de cuello de tanto mirar al móvil. Gente que va y que viene. Están al lado y de vez en cuando intercambian alguna que otra palabra, pero eso es todo. Acercamientos superficiales, palabras intercambiadas de mera cortesía. Quizás sea por eso que no merece la pena estar de morros cuando alguien te dedica unos valiosos minutos de su vida de ensueño, entiéndase claramente su vida no virtual. 
Cuando por fin consigues que una mirada se pose en tus ojos, y por fin consigues intercambiar más con gestos que con palabras, ese momento es mágico. Y de ella en esos momentos no puede salir más que una amplia y profunda sonrisa de agradecimiento. 

martes, 12 de enero de 2016

HORA DE PASAR A LA ACCIÓN

No es un amor explosivo o intrigante. No es un amor que no te deje dormir. Esto es otra cosa. Es un amor intenso, palpitante. Es un amor excitante por momentos. Es un amor duradero y sólido. Un amor emocional y a la vez inteligente. Quizás esa sea la palabra.

Vuelve la cabeza atrás y como si recorriera una biblioteca vuelven a inundarle todos los sentimientos experimentados. Ya no es doloroso, ahora es realista. Un gesto de paz recorre la comisura de sus labios y la línea de sus cejas. Ahora entiende muchas cosas. Ahora sabe a qué se referían todas esas canciones que hablaban de los amores adolescentes. Ahora entiende a lo que se referían cuando decían que los amores de juventud son distintos a los amores adultos.

Aunque pueda parecer que su amor es apenas una delgada línea, esa línea es como poco de diamante, solo rompible con otro diamante en bruto. Esta vez es necesidad. No necesidad de contacto físico, esta vez es necesidad de compartir cada hora, cada minuto y hasta cada segundo. Significa ahogarse si no está junto a él. Significa que una sola mirada es más que reconfortante, una buena conversación más que excitante y un minuto en silencio junto a él hace que se pare el tiempo.

Además, ya es hora de que tome sus propias decisiones. Puede que se equivoque o puede que no. Pero al fin y al cabo ella sabe que nunca lo sabrá si no lo intenta. Es hora de empezar a vivir su vida. Es hora de rodear de finos cables de acero esa sólida línea para con el tiempo convertirla en el diamante más puro que jamás se haya visto. Es hora de quitar las malas hierbas que hayan crecido al rededor y arrancarlas de cuajo. 

Porque con una sola caricia hace que el corazón te explote en el pecho, y con ver su nombre en el teléfono una sonrisa se te dibuje en la cara. Como la intensidad de los fogones, puede encenderse y apagarse fácilmente... Y con la misma facilidad es un amor triste y compungido. Triste cuando sabes que no le verás más por unas horas, triste cuando sabes que te tienes que despedir. El corazón se te hace añicos día tras día, y por eso también se hace más fuerte. Pero ella ya está harta de ser fuerte. Ya lo ha demostrado unas cuantas veces. Ahora no es tiempo de saberse la teoría, ahora es tiempo de pasar a la acción.

Es hora de luchar por amor.


domingo, 3 de enero de 2016

APRENDIENDO A SER EGOÍSTA

La desesperación le consume palabra por palabra. Lo único que quiere es gritar y descargar toda la adrenalina que tiene acumulada pero abre la boca y de ella no sale ni el más mínimo sonido. 

Su alma está vacía. Quizás llena de odio, rencor y tristeza pero vacía al fin y al cabo. Lágrimas que no puede controlar más caen por su rostro impasivo. Lo único que puede hacer es tapar su cara, llena de vergüenza por lo que ha hecho cuando no veía otra salida. No se lo merecen pero no le han dejado más opción. 

Esto no debería estar pasando. Esto no debería estarle pasando a ella. 

Ni siquiera sus hombros se atreven a moverse. Ni siquiera sus hombros se atreven a acompañar ese llanto silencioso, desesperado. Se le ha cerrado el estómago y no puede ni tocar el bol que tiene delante. Su mente busca una escapatoria. Busca otros pensamientos. Para hacer que algo bonito o por lo menos mínimamente triste inunde su cabeza. Por supervivencia seguramente... pero no lo encuentra.

¿Cómo un hogar puede convertirse en el mayor tormento que pueda recaer sobre una persona? ¿Cómo esa palabra tan bonita puede traer a su mente un concepto tan espantoso?

Y sabe que ella no tiene la culpa, pero no puede dejar de sentirse culpable. Sabe que ella no ha empezado todo esto pero no puede dejar de pensar que es su culpa no saber como terminarlo. Quizás sea momento de empezar a ser egoísta y no pensar en los demás. Quizás sea momento de empezar a dar la espalda a los demás, porque ya lleva mucho tiempo dándose la espalda a sí misma. A sus sentimientos, a su felicidad.

Busca a oscuras su máscara de payaso pero ya no la encuentra...

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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.