miércoles, 16 de diciembre de 2015

BAJO CUERDA

Ese crujido no para de darle vueltas en la mente. Ni siquiera cerrando los ojos y la luz, cesa el ruido. Los temblores van cada vez a más y sabe que tarde o temprano todo terminará.

A la cuerda solo le queda un hilo de algodón. Un simple hilo que parece tan frágil como un diente de león en un día de viento. Tarde o temprano todo terminará pero no sabe qué equipo prefiere que se caiga... El problema es que no sabe quién le ha mandado apuntarse a ningún equipo. Ella está en el medio, de árbitro, y sin comerlo ni beberlo cada vez se posiciona más. Sin comerlo ni beberlo ve cada vez más lejos el silbato que ha dejado en medio de la hierba para ir a tirar del extremo de la cuerda...

Y de nuevo, como un "deja vu" cada vez más recurrente, los temblores vuelven a despertarla... Ojalá se hubiera podido quedar un minuto más dormida y por fin habría podido ver al equipo que tenía detrás... Instintivamente vuelve la vista hacia la venta y sonríe por el calorcito que le da el brasero mientras fuera el cielo está negro.

Se avecina tormenta y como no sople más el aire, aquí cae un chaparrón.

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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.