martes, 22 de diciembre de 2015

VIVIENDO CON LA TORMENTA

El cielo tiene un extraño color grisáceo y no hace falta poder oir para darse cuenta que la tormenta no es que haya llegado, sino que vive en el sofá, en la cocina y en cada una de las baldosas de la casa. ¿Como hemos podido llegar a este punto? ¿Como hemos dejado que un dulce y bonito día se convierta en esa tremenda pesadilla? Cada vez que mira ese collage de fotos de cuando era pequeña se le saltan las lágrimas de pensar que una vez fueron felices, que una vez se quisieron, o por lo menos, se toleraron. El teclado ya se está empezando a mojar... Quizás sea mejor llorar hasta no poder más, llorar hasta que te duelan los ojos y te despiertes con ellos hinchados. Pero tiene la sensación que por más que lo haga, no parará. 

Una imagen se recrea en su mente. Como si de una tercera persona se tratase se ve desde la lejanía, sentada en su cama con el ordenador en su regazo. No hace falta decir nada para saber que todo va mal. Lo peor de todo es que ella no quiere acabar igual. Puede que sea hora de que le aparten de la sociedad. Puede que sea mejor encerrarla bajo ocho llaves y que nadie pueda acercarse a ella. 

De repente siente repulsión hacia ella misma. ¿Por qué no podrá ser un poco menos sentimental? ¿Por qué no podrá sentirse menos involucrada? Y se encuentra envidiando a la gente fría y distante. Se encuentra envidiando a todas y cada una de las personas que existan que no lloran aunque estén tristes, que no entran al trapo cuando hay una pelea directa. Si eso significa sacrificar un poco de risa, adelante. Llévatelo todo y no me dejes nada. Le encantaría ser de hielo por un momento. Que no le afectaran tanto las cosas... Y por más que lo intenta no lo deja atrás, por más que lo intenta no puede olvidar nada de lo que ha pasado. Le gustaría hacer borrón y cuenta nueva, pero su endiablada cabeza no le deja. Quiere que se lleven la pena, quiere que se lleven el dolor, pero sobre todo quiere que ellos no sufran. Se merecen ser felices y por muy mala que ella haya podido ser, también se merece un poco de felicidad.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

BAJO CUERDA

Ese crujido no para de darle vueltas en la mente. Ni siquiera cerrando los ojos y la luz, cesa el ruido. Los temblores van cada vez a más y sabe que tarde o temprano todo terminará.

A la cuerda solo le queda un hilo de algodón. Un simple hilo que parece tan frágil como un diente de león en un día de viento. Tarde o temprano todo terminará pero no sabe qué equipo prefiere que se caiga... El problema es que no sabe quién le ha mandado apuntarse a ningún equipo. Ella está en el medio, de árbitro, y sin comerlo ni beberlo cada vez se posiciona más. Sin comerlo ni beberlo ve cada vez más lejos el silbato que ha dejado en medio de la hierba para ir a tirar del extremo de la cuerda...

Y de nuevo, como un "deja vu" cada vez más recurrente, los temblores vuelven a despertarla... Ojalá se hubiera podido quedar un minuto más dormida y por fin habría podido ver al equipo que tenía detrás... Instintivamente vuelve la vista hacia la venta y sonríe por el calorcito que le da el brasero mientras fuera el cielo está negro.

Se avecina tormenta y como no sople más el aire, aquí cae un chaparrón.

viernes, 8 de mayo de 2015

RETOMANDO VIEJAS COSTUMBRES

La piel oscura de debajo de sus ojos le delata. Ha desempolvado su viejo cuaderno de escrituras y como por arte de magia ha asomado el sol por su ventana. Se ha pasado toda la noche leyendo lo que escribió hace tanto tiempo y que indudablemente es suyo. Más de una lágrima le ha escapado por sus mejillas recordando esos viejos tiempos, esas tormentas que le pillaban en medio de la calle o esos amigos a los que muy a su pesar falló alguna que otra vez. 

El reflejo del espejo muestra ahora a una mujer, si no con más confianza en si misma o con las ideas más claras, desde luego si que con más experiencia. Eso nadie se lo podría negar. Vuelve rápido a medio dia con ganas de dejar volar su imaginación y los dedos recorren solos el teclado que hace tanto tiempo que cogió polvo. Quizás sea esto aquello de lo que tanto filosofa en sus anteriores escritos. Quizás sea esto lo que le gusta de verdad. Y entonces se descubre a si misma con las cejas juntándose sorprendida por formularselo seriamente. 

Volvemos a la rutina de no saber que hacer con su vida. Pero afortunadamente la música está ahí para ayudarla, y al fin y al cabo, siempre lo ha estado. Las ganas de desempolvar nuevamente su piano son incontrolables, casi tanto como las palabras que corren por su mente a toda velocidad. Las nuevas ideas simplemente la abruman y sin apenas darse cuenta, casi ha llenado de nuevo la libreta. Se duerme con una sonrisa en los labios y pensando para si misma: sienta bien volver a las viejas costumbres.

Seguidores

"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.