miércoles, 10 de octubre de 2012

EL PROBLEMA ES SABER DEMASIADO

El problema es cuando te gusta.

Un beso no significa más que lo que tu quieres que signifique, una caricia no significa más que lo que tu quieras que signifique.

Puedes negar lo inevitable y puedes mentir lo desmentible pero tu, en el fondo de tu ser, sabes que esa caricia te ha significado más que el beso que fue justo después. Tu sabes que esa caricia te ha significado más que todo lo que te han dado. Lo malo de los "tiempos modernos" es que hoy en día los besos se dan por obligación y no por sentimientos.

Y sabes que está prohibido, y sabes que no debe ser así. Sabes exactamente cómo debes comportarte, que tienes que hacer en cada momento y como debes sentirte. Pero el problema es que sabes demasiado.

No se si es mejor dejarse llevar hacia los sentimientos prohibidos o vivir felizmente en la monotonia.
¿Por qué es tan fácil dar consejos pero tán dificil seguir los tuyos propios?

Quizás nos falte la pasión que recibí en una simple caricia...

lunes, 6 de agosto de 2012

POR LOS VIEJOS TIEMPOS

¿Hasta cuando está permitido decir "por los viejos tiempos"?
¿Tienes que perdonar todo a esas personas por los viejos tiempo? ¿O esa frase se la inventó alguien que no sabía como arreglar sus errores?

Una cosa es que perdones algunas cosas por los viejos tiempos, por lo que algún día fue, por lo que algún día sentistes... Y otra cosa es no pasar página por eso. Creo que hay una fina pero sólida línea en medio y puede que se estén acercando demasiado...

Aunque quizás, una vez tomada mi decisión ni se den cuenta... Esto es así ¿no?
No se quién juega a ser Dios...

domingo, 17 de junio de 2012

ESTADO: TORMENTA A LA VISTA

Siempre pasa lo mismo.

Alguna vez hay que estallar. Si el cielo está un día gris, al día siguiente se ennegrece un poco y al otro y al otro... si llevas una semana viendo el cielo negro, no es de sorprender que al final caiga la lluvia. Una lluvia que no es traidora, pues lleva anunciando su caida durante toda una semana.

Y la lluvia siempre moja a las personas que están cerca, siempre moja a las que no se resguardan, a las que dejan su piel ser acariciada por el agua. Pero demasiado agua puede inundarlo todo. Puede que llegue un punto que ya nadie esté a salvo bajo esa lluvia que parecía finita y que traía un alo de frescor. Llega un momento en que ese agua renovadora se convierte en un gran tifón que arrasa todo a su paso. Y nadie puede estar a salvo de un tifón. 

Puedes intentar resguardarte, pero el tifón siempre va a encontrarte porque sabe demasiado bien cómo buscarte.

El problema de los límites es que puedes llegar a conocerlos demasiado bien, y al igual que está el dicho de que la curiosidad mató al gato, yo en cierto modo creo que las personas somos iguales. Nos gusta probar la flexibilidad de los límites, ver hasta donde podemos llegar. Y siempre queremos un poquito más, y cuando lo conseguimos queremos otro poquito más y otro poquito más. Siempre estamos forzando las situaciones, así lógico que un día el globo de agua estalle y nos llene a todos salpicándonos hasta donde creíamos que no llegaría.

Bueno, suerte que tras la tormenta siempre llega la calma y es cuando ves quién te ha dejado entrar en su casa a resguardarte y quién a decidido no dejarte entrar por miedo a que el tifón os lleve a los dos por delante. Si, las tormentas pueden durar minutos, días, pueden durar hasta meses si es necesario, pero bueno, que levante la mano quien diga que de pequeño no le gustaba meterse en los charcos y que levante la mano quien nunca se ha parado alguna vez debajo de la lluvia percatándose que ya estaba empapado y que era lo mismo correr que ir andando y por fin permitirse disfrutar de la lluvia fresca calándole hasta los huesos. ¿A quién no le gustaba ponerse con el paraguas debajo de un canalón para que le cayera el agua a borbotones y luego llegar a su casa y quitarse los zapatos y los calcetines que estaban más mojados que después de lavarlos y ponerse al calor del brasero, la chimenea o la calefacción?

Parece que se avecina tormenta, por si acaso preparar los paraguas...

domingo, 3 de junio de 2012

POR PURA INCOMPRENSIÓN

Es alentador ver como poco a poco al final las flores siempre salen en el jardín. Aunque hayan pasado años de auténtica sequía o tiempos interminables de tormentas tropicales, se empieza a vislumbrar un atisbo de rayito minúsculo de sol que promete ser un cegador haz de luz.

Mientras piensa esto, una lágrima cae por sus mejillas.

- ¿Por qué lloras mamá? le pregunta su hijo de tan solo 5 años que intuye que algo perturba la serenidad de su madre.
- Son lágrimas de alegría. 

Ahora por fin comprendía todos esos años tan duros para ella. Todos esos años de incomprensión, de llorar una y otra vez por las noches pensando que era ella la que tenía el problema. Pensando porqué su propia hermana ni le dirigía la palabra cuando ella estaba sentada en el sofá de casa y ella pasaba por el salón. Ahora entendía esos días, semanas, años... todo ese tiempo que apenas había visto a su hermana.

Muchas habían sido las veces que se había imaginado entrando al cuarto de su hermana para preguntarle alli y ahora, de una vez por todas, cara a cara, que le dijera que le había hecho para que la tratase así. Muchas habían sido las veces que se había imagina abrazándola, dándole un beso... conversando con ella aunque no fuera de nada. Esas pequeñas cosas de hermanas que ella, no entendía porqué, nunca había tenido y siempre había envidiado.

Ahora volvía la vista atrás y empezaba a ver las cosas de otro modo. Como cuando ves una película y al final te ponen escenas ya ocurridas para que vieras como se desarrollaban las cosas en segundo plano para que todo encajara mientras tu, distraído con la escena principal, te dejabas guiar por los protagonistas. Puede que ella no estuviera mirando al verdadero protagonista, puede que ella estuviera siendo demasiado egocéntrica o egoísta y que solo pensara en ella cuando la verdadera escena estaba ocurriendo a sus espaldas.

Ahora empezaba a entenderlo todo, quizás un poco tarde, pero como dicen: más vale tarde que nunca. Todavía las cosas se podían arreglar.

lunes, 26 de marzo de 2012

UN SEGUNDO, DOS SEGUNDOS, TRES SEGUNDOS...

Creo que nunca antes había pasado el tiempo tan lento. Cuando ves las agujas del reloj moverse milimétricamente es cuando te das cuenta... ¡el tiempo es tan egoísta! y casualmente su antojo siempre va al contrario que tus deseos. Creo que nunca antes había pasado el tiempo de forma más lenta.

Tan cerca y tan lejos a la vez... y parece que la única forma de que pase el tiempo es cuando no haces nada productivo...

¿Perdemos el tiempo?

domingo, 25 de marzo de 2012

FOTOS

Me gusta ver fotos de gente de otras culturas. Jóvenes como tu y como yo que están en el otro lado del mundo. Es entonces cuando te das cuenta que no importa el color de la piel, o la apariencia física, no importa la lengua que hablen o la cultura que tengan. Todos somos iguales. En esas fotos aparecen haciendo exactamente lo mismo que tu. Es entonces cuando te das cuenta que esa foto te la podías haber hecho tu el otro día cuando estabas en la fiesta de casa de tu amigo o cuando te aburrias en el recreo del colegio. Esa misma foto te la podías haber hecho tu cuando estabas nostálgico o cuando paseabas con tu novio por la calle cogidos de la mano.

Esa misma foto...

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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.