miércoles, 26 de octubre de 2011

POR FIN

Paz y tranquilidad. Una nada blanca inundan mis sentidos cuando veo sus fotos. Esas fotos que antaño removían un sinfín de perversas sensaciones. Ya no siento rabia por lo que me robaron, ya no siento celos ni ganas de venganza. Ahora simplemente siento indiferencia. Cuantas veces anteriores había ansiado esta paz. Cuantas otras veces quise mirar las fotos y solo conseguía que floreciera una escasa y forzada indiferencia. Cuantas otras veces al vislumbrar de lejos su fijura todos los recuerdos me inundaban los sentidos.

Ahora puedo mirar una a una las fotos en las que muestren la mayor diversión y el mayor amor. Porque se que cada sonrisa de ellos dos, son kilometros de distancia que se interpusieron entre nosotros.

Y no puedo hacer como si nada hubiera pasado porque entonces estaría ignorando parte de mi existencia, estaría borrando parte de lo que soy, estaría dandole la espalda a mis más firmes convicciones y sentimientos... Pero yo se lo que hubo, con pelos y señales. Lo se todo del principio al fin y el pasado ya no se puede cambiar.

No, no voy a ser yo quien intente ocultar parte de lo que soy, no voy a ser yo quien voluntariamente saque esos preciosos y dolorosos recuerdos de mi memoria. No voy a ser tan infantil porque ya, lo quiera o no, he conseguido llegar a la total indiferencia. Lo único en lo que se me ocurre pensar, si alguien me preguntara ahora que sentimientos me provoca, sería el de felicidad haca mí misma. Felicidad porque me permití amar, porque sabía a lo que me exponía, o por lo menos lo intuía, y aún así fui valiente. Porque me demostré que el que persevera consigue lo que quiere y que aunque mi método no fuera el más popular o el más fácil, sirvió. Porque si creo en mí misma, y en mi forma de hacer las cosas, todo va a salir bien. Si, estaría orgullosa de mi por intentarlo, que es mas que lo que puede decir mucha gente.

Además, todos aquí somos seres humanos y nos equivocamos. Aunque no creo que en mi caso fuera un error, creo que sería un error pensar lo contrario. Y de todas formas, ¿para que buscar palabras para definirlo? Fue lo que fue y punto.

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"A tres metros sobre el cielo"

Todo lo que tienes que hacer es ponerte los cascos, tirarte al suelo, y escuchar el CD de tu vida. Canción tras canción, no puedes saltarte ninguna, todas han pasado, y de una forma u otra servirán para seguir adelante. No te arrepientas, no te juzgues, se quien eres. Y no hay nada mejor para el mundo. Pausa, rebobinar, play y más y más aún. Nunca pares la música, no dejes de descubrir sonidos para lograr explicar el caos que tienes dentro. Y si te sale una lágrima cuando lo escuchas, no tengas miedo, es como la lágrima de un fan cuando escucha su canción preferida.